jueves, 30 de marzo de 2017

sábado, 18 de marzo de 2017

TONTOS Y LOCOS

Los tontos de mi barrio
me creen loco.
Los locos de verdad,
no se lo creen.
Para los tontos,
silbar, cantar, llevar una sonrisa,
andar bajo la lluvia o desvelarse con la luna,
(y otras cosas que ellos no comprenden),
es ser un loco.
Para los locos en serio,
andar de portafolios, de saco, de corbata
(aún de vez en cuando),
concurrir a un empleo puntualmente,
ser un señor casado
que pasea a su nene y a su perro,
(y otras cosas
tal vez inconfesables para ellos),
es ser cuerdo sin remedio.
De vereda a vereda,
los grises tontos,
los azules locos
(a su manera)
sienten escozores.
En el tumulto mismo de la calle,
yo silbo, canto, voy de portafolios,
paseo al nene, al perro, vivo, me desvivo,
soy un hombre común
sin nada más,
pero sin nada menos.
Ah...
Y a veces tengo alas,
locuras, tonterías,
una luna de más, una estrella de menos.
Depende ...
Según venga la mano.
Y tengo fin de mes.
Y me enamoro.
Y juego al fútbol los fines de semana.
Y ando en bicicleta.
Y hasta uso gorritos de colores.
Sí, también eso.
Pero compréndanme.
Puntuales, necesarios,
hacendosos, pulcros,
tontos,
Azules, hermosos,
desenganchados, frágiles,
locos.
No me atonten.
No me enloquezcan.
Tengo bastante ya
con todo esto
que voy apechugando.

Ciudad de los flacos aires, Héctor Negro, Torres Aguero Editor, 1994, pp, 108-110.

domingo, 12 de marzo de 2017

CON SU PADRE

Muy niño, caminando, con su padre, Ismael, tal vez pensando sus primeras imagenes sobre Buenos Aires

CIUDAD DE LOS FLACOS AIRES 21/8/82

Texto a cargo del poeta Roberto Díaz, publicado en el diario Ciudad, de Avellaneda; una bella síntesis, bastante completa, para ese entonces.

lunes, 13 de febrero de 2017

¿carnet de escritor? ¿para qué?

Carnet de escritor ¿Para que?. Si lo que nos dejaste, Negro, fue tu Obra.

lunes, 16 de enero de 2017

CHE., COMANDANTE

Traiga su luz, che comandante, alumbre

con su barba que arde, con su fuego

que tanto descoloca a los capangas

del Continente donde usted florece.

 

Suelte su polen cada primavera.

Chisporroteando así, metiendo miedo

y empujando esperanza donde sople su viento,

y el vendaval que con su verbo ocurre.

 

Tomese un mate más, traiga su tango,

su criolla voz americana que echa vuelo.

Su ejemplo que trastroca componendas,

su dimensión tan cielo, sus volcanes.

 

Che de mi tierra, che que estuvo cerca

de esta melancolía que nos anda,

que transformó en erguida rebeldía

sembrándose jugado en tanta hoguera.

 

Che de la pampa que anunció su vuelo

que supo de una isla americana,

de sierras, de cañaverales castigados

y creció con delirio de gigante

 

por selvas y confines donde pueblos

agazapados por sufrir su infierno,

guardaron de sus huesos las semillas

de donde brotan chispas las raíces.

 

Siga multiplicado y floreciendo

donde menos parece, siga erguido

flameando en las banderas del planeta

con resplandor de sol que alumbra auroras

 

que vendrán tras de otro Cristo nuevo.

Compañero y semilla, Comandante

que el hombre designó con sus certezas

para que vuelva y crezca donde la vida sea.

 

 

Che compatriota, che de los de abajo,

multiplique su estrella, siga y siémbrese.

Relámpago y puntual, como usted sabe.

Venga por más y ubérrimas cosechas,

por más resurrecciones, más futuro.

 

Y que se sepa,

Que aquí está, que es algo cierto, que merodea

por pancartas vocingleras

y en terrones de tierra que sangraron.

Repartido en mil vientos que flamean.

Che, comandante de la limpia estrella..

Para anunciar

que hay un fantasma agazapado

en cada borbotón de vida nueva.

Y otro mundo posible

del que ya habrán huído los chacales del miedo.

 

Che, comandante: que anunciaste el hombre nuevo

que está gestándose desde la terca fé que no se entrega,

Desde esta apelación que te rescata y llama

entre el tumulto de un futuro inevitable.

 

                                                              Héctor Negro

 

miércoles, 4 de enero de 2017

LA CUESTIÓN ES SEGUIR

Ya nos duelen bastantes decepciones

y las cosas que fuimos postergando.

Ya no nos venden humo ni ilusiones

y queremos andar, pero avanzando.

 

Ya el optimismo baja sus acciones

Cuando entra la razón en la porfía.

Pero la voluntad con sus razones

Empuja siempre y la esperanza espía.

 

Lo que se llama fe, viene de un fuego

que no se apaga sino que se aviva.

Y aunque vivimos siempre sin sosiego,

 

sabemos que cinchamos hacia arriba.

Que hay un futuro y que no lo entrego.

Que no estoy solo mientras alguien viva.

 

                                          Héctor Negro (2009)